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ALEJANDRO DUMAS

Cápsula 20 del 30 de Noviembre de 2002

Investigación y Guión: Conti González Báez



Alejandro Dumas, el autor de “Los Tres Mosqueteros” y “El Conde de Monte-Cristo”, fue trasladado hoy sábado al Pantheón de París, lugar de descanso eterno de las grandes figuras de Francia, cerrando así los festejos por el bicentenario de su nacimiento.

Los restos del escritor francés más leído en el mundo, fueron exhumados el martes pasado en el cementerio de su ciudad natal de Villers-Cotterêts, donde reposaban desde el 16 de abril de 1872, e identificados formalmente, antes de ser introducidos en un sarcófago sellado, en el que fue enterrado en el Panteón.

Los habitantes de Villers-Cotterêts tuvieron oportunidad de rendir el último homenaje a su ciudadano más popular, durante un emotivo velatorio en la alcaldía de la ciudad.

Ayer viernes, los restos del escritor emprendieron el viaje al castillo de Monte-Cristo, construido por él en las afueras de París, donde recibió el homenaje de la población, en una velada con la participación de los miembros de la Sociedad de Amigos de Alejandro Dumas y de personalidades del mundo del espectáculo y la cultura.

Hoy sábado, se llevó a cabo un homenaje en el Senado, antes de ser llevado al Pantheón, donde el presidente Jacques Chirac le rindió, en nombre del pueblo francés, un homenaje solemne.

Cuatro mosqueteros cargaron el féretro y a lo largo del recorrido, varios actores declamaron en público textos extraídos de la obra de Dumas. El ministerio francés de Cultura invitó al público a acudir al acto con un libro del escritor en la mano.

A 200 años de su muerte, Alejandro Dumas reposa desde hoy en el famoso Pantheón de París, junto a otros dos grandes escritores franceses, Víctor Hugo y Emilio Zolá.

El dramaturgo y novelista Alejandro Dumas nació, como ya lo hemos dicho, en la ciudad de Villers-Cotterêts, a 40 Kilómetros de París, el 24 de julio de 1802. Fue registrado como Dumas Davy de la Pailleterie.

Su padre, Tomás Alejandro Dumas, había nacido en Haití, hijo del Marqués Davy de la Pailleiterie y de una esclava negra, Marie-Céssette Dumas. Fue militar, obteniendo el grado de General de División, bajo las órdenes de Napoleón Bonaparte. Su madre fue Maria Luisa Labouret, hija de un posadero.

Cuando Dumas tenía cuatro años, murió su padre. Su madre, quien dependía de su exigua pensión de viuda, no pudo darle a su hijo más educación que la muy escasa que le permitían sus rentas.

Alejandro estudió en la escuela del Abad Gregorie y trabajó como pasante de notario en su ciudad natal, aunque dedicaba más energía a las cacerías que al estudio de las Leyes. En colaboración con un amigo, Adolphe de Leuven, empezó a escribir algunos vodeviles o comedias musicales ligeras, así como obras históricas.

Al cumplir 21 años decidió mudarse a París, con algunas cartas de recomendación para los antiguos compañeros de su padre. El General Foy le consiguió una plaza de escribiente en la secretaría del Duque de Orleans, con un sueldo que le permitía vivir independientemente de su madre y aplicarse a sus estudios sobre la Historia de Francia.

Al año siguiente, estudió Fisiología, Química y Física, asistiendo también a cursos nocturnos de idiomas y a las lecturas de los clásicos franceses. Ese mismo año nació Alejandro Dumas hijo, fruto de su romance con María Catalina Lebay.

En sus ratos, Alejandro se dedicaba a leer a Shakespeare, Walter Scott, Schiller y Lord Byron. Le encantaba asistir al teatro y cuando vio por primera vez la producción de "Hamlet", se entusiasmó de tal modo, que desde ese momento quedó resuelta su vocación literaria. Empezó a escribir sus primeras obras, aunque al principio, temeroso de las críticas, no quería mostrarlas, pero luego se decidió a presentarlas ante los severos empresarios teatrales, para comprobar si tenía el talento suficiente para continuar y perfeccionarse.

Fue rechazado, pero uno de los empresarios gentilmente le indicó el camino, animándolo a persistir en él, única manera de lograr el éxito en el futuro. Conjuntamente con las obras dramáticas, se inició en la poesía y en la novela breve, realizando algunos poemas y una sentida elegía a la muerte del General Foy, su protector, que, una vez impresa, le mereció elogiosos comentarios de la prensa.

Dumas decidió continuar, publicando una serie de pequeñas novelas que lograron la aceptación del público y de la crítica, por su cuidadosa documentación histórica, hecho que lo destacó de manera rotunda.

Logró estrenar en un teatro de París algunos vodeviles escritos con Leuven, persistiendo y estrenando continuamente, a fin de lograr la ansiada independencia económica, para luego crear todo cuanto en su mente existía y dar rienda suelta a sus ambiciones. Llevó a su madre a París y se instaló en una pequeña habitación del barrio de Saint-Denis, dedicándose desde ese momento a la realización de su obra literaria.

Tuvo su primer gran éxito con la obra "Enrique Tercero y su Corte" y fue incorporado en el repertorio de la Comedia Francesa, lo que le reportó grandes beneficios económicos.

Se involucró en la Revolución de 1830, apoyando a Lafayette. Al año siguiente, nació su hija María Alejandrina, producto de su relación con Belle Kreilssamner. Sus actividades liberales no eran bien vistas por el nuevo rey, por lo que Dumas viajó al extranjero, visitando Suiza, Italia, Bélgica y Alemania, publicando amenos diarios de sus viajes.

En 1840 se casó con la actriz Ida Ferrer. Se unió al Romanticismo con sus poemas, colaborando en las publicaciones de ese tiempo. Consiguió que el Duque de Orleans lo nombrara Bibliotecario Mayor de su palacio, con un buen sueldo y tiempo para su labor literaria.

Después de más de veinte obras de teatro, Dumas empezó a escribir algunas historias cortas y posteriormente novelas. En colaboración con Auguste Marquet escribió la trilogía de “Los Tres Mosqueteros”, “Veinte Años Después” y “El Vizconde de Bragelonne”, de la que algunos editores decidieron publicar en forma independiente tan sólo los capítulos relacionados con “El Hombre de la Máscara de Hierro”.

Alejandro Dumas tuvo varios colaboradores, quienes lo ayudaban a planear los argumentos de sus novelas, a partir de sus ideas, después de lo cual él escribía las obras. Tenía una imaginación muy fértil y un gran conocimiento de la Historia, por lo que podía escribir sobre cualquier época o país, inspirándose en diversos eventos y anécdotas.

Sus personajes eran llevados por vertiginosos dramas, llenos de aventura y suspenso, que lo convirtieron en el novelista más leído de su tiempo. Escribía las novelas en papel azul, la poesía en amarillo, los artículos en papel rosado y tenía plumas para novelas o teatro.

En un viaje por el Mediterráneo, Dumas pasó por una isla que “estaba en rebeldía”: Monte-Cristo. Le llamó la atención y empezó a planear, junto con Marquet, la que sería su novela más famosa, “El Conde de Monte-Cristo”, en la que el joven marino Edmundo Dantés es traicionado y enviado a la temible prisión del castillo de If, en Marsella, para después regresar, rico y poderoso, a vengarse de sus enemigos.

La novela apareció en 1843, publicándose diariamente un capítulo en el periódico Le Journal des Débats. El triunfo fue rotundo. Cada día, Francia entera palpitaba con las aventuras de Edmundo Dantés. El día en que un capítulo no aparecía, se producía una angustia nacional.

Tan fuerte era la personalidad del Conde de Monte-Cristo, que en Marsella los guías enseñaban a todo el mundo la casa de Morell en el Paseo, la casa de Mercedes en los Catalanes, los calabozos de Edmundo Dantés y el Abate Faría en el castillo de If, pese a que el personaje sólo existió en la ficción.

Gracias al entusiasmo de sus fieles lectores, el escritor logró amasar una considerable fortuna. Se compró un castillo en medio de un bosque magnífico, en los alrededores de Saint Germain. Se llamaba Monte-Cristo, por supuesto, y Dumas colocó en la puerta el escudo de armas de su familia, con las palabras “¡Quiero a quien me quiere!”

El castillo de Monte-Cristo se hizo tan célebre como su dueño. Todos leían sus obras y todos los famosos hablaban de él: Víctor Hugo, Flaubert, Balzac, George Sand, Lamartine, Eugenio Sue, Goethe y Robert Louis Stevenson, quien dijo que si tuviera que escoger entre “Ricardo Tercero” y “El Conde de Monte-Cristo”, con todo respeto para Shakespeare, él se quedaría con Dumas.

Dumas era el dueño de París, donde vivía como un sultán. El almuerzo en su castillo empezaba a las once y terminaba a las cinco de la tarde. Los invitados fluían sin cesar y no faltaban los “colados”. El escritor recibía a todos con buen humor y gran generosidad. Era un hombre alegre y vigoroso que disfrutaba vivir, como sus personajes, de aventura en aventura y de pasión en pasión.

Cuando su esposa, Ida, lo engañó con un amigo, entendió que, siendo él mismo un mujeriego, no podía condenarla, ni tampoco quiso romper su amistad. Era un hombre justo y bueno, que siempre estuvo al pendiente de sus hijos y apoyaba las causas en las que creía.

En 1848 se involucró en la nueva Revolución y publicó "El Collar de la Reina", al mismo tiempo que su hijo publicó "La Dama de las Camelias". Poco después, el Teatro Histórico, que había fundado para presentar sus obras, quedó en bancarrota.

Después del golpe de estado de 1851, Dumas se enfrentó a más persecuciones y se refugió en Bruselas, donde vivían otros oponentes de Napoleón Tercero, como Víctor Hugo. Ahí escribió sus "Memorias".

Viajó a Italia y conoció a Garibaldi. Se le unió en Sicilia, y lo ayudó a comprar rifles para sus tropas. Después de su victoria, Garibaldi lo nombró Jefe de Excavaciones y Museos en Nápoles, donde vivió cuatro años. Cuando las chusmas enfurecidas gritaron: “¡Fuera los extranjeros! ¡Muera Dumas!”, el dolor de la ingratitud lo hizo llorar.

Regresó a París para encontrarse lleno de deudas y a merced de sus acreedores. Se puso a escribir para pagarlas, realizando además una serie de conferencias en Francia y el extranjero y fundando varias revistas, en las cuales también escribió.

Pasó sus últimos años en la casa de campo de su hijo Alejandro, acompañado también por su hija María Alejandrina, quienes lo cuidaron amorosamente. Después de haber vivido como un príncipe, Alejandro Dumas murió en una relativa pobreza y oscuridad, pero en paz. Dejó de respirar mientras soñaba, el 5 de diciembre de 1870.

A pesar de su vida irregular y caprichosa, Alejandro Dumas fue un escritor muy prolífico y dejó escritos 257 tomos de novelas, memorias y otros relatos, así como 25 volúmenes de piezas teatrales.

Y también nos dejó la enseñanza del Conde de Monte-Cristo, quien dijo que todo el saber humano está contenido en estas dos palabras: Confiar y Esperar.




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